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Tamara Méndez, ingeniera en Bioinformática: “Cuando se piensa en un científico, lo primero que se les viene en mente a los niños es que son hombres”

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Mi nombre es Tamara Méndez Castro y vivo en Talca, Región del Maule. Soy ingeniera en Bioinformática y me encuentro cursando un doctorado en Ciencias con mención en Ingeniería Genética, en la Universidad de Talca. De hecho, estoy en la etapa de tesis y realizando una pasantía en el Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) de Montpellier, Francia.

Tamara Méndez.

He tenido el agrado de participar junto a mi tutor de posgrado, Dr. Raúl Herrera, en un proyecto educativo denominado “Laboratorios Portátiles”, en el módulo de Biología Molecular, el cual es financiado por el Ministerio de Educación y la Fundación Allende Connelly. Fui monitora, capacitando a profesores de la Región del Maule y visitando colegios, junto a dos compañeras del mismo doctorado: Claudia Gómez, que se encuentra en Nueva Zelanda realizando una pasantía, y Carolina Galleguillos. Dificultades creo no haber tenido en el doctorado, pero sí en pregrado.

“Creo que debemos empoderarnos y exigir que se nos tome más en cuenta. Insisto, de lo que he podido observar, estamos en un número casi igual a nuestros pares. Pero, además de la falta de oportunidades, falta dar el paso a querer tener mayor protagonismo”, dice Tamara Méndez, ingeniera en Bioinformática que cursa un doctorado en la U. de Talca.

Las profesoras Irma Figueroa, de Biología, y Bernardita, de Física, ambas del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de San Carlos, trataban de hacer lúdicas y entretenidas las clases; y, las que estábamos más cercanas a las ciencias, teníamos la opción de tomar sus electivos en la enseñanza media.

En la universidad, mi tutor de tesis de pregrado, Dr. Carlos Gaete, me enseñó distintas técnicas de laboratorio que me impulsaron a tomar la decisión de realizar un posgrado. Y, más tarde, los doctores Claudio Ramírez y Jaime Verdugo de la Universidad de Talca, me motivaron en el doctorado a interesarme en el estudio de la interacción insecto-planta.

Creo que hemos avanzado a que la gente se acerque a la ciencia al preguntarse ¿cómo o por qué ocurre algo? Y en el programa que estoy estudiando, el número de mujeres y hombres tiene una tendencia a ser par. Aun así, hay muchas ramas de la ciencia, las que son más aplicadas a Ciencias Exactas o Matemáticas, que requieren de un mayor movimiento femenino. Creo que las niñas de hoy pueden y deben atreverse a indagar en un amplio abanico que nos entregan las ciencias. Aún hay mucho que descubrir, es apasionante y entretenida.

Creo que uno de los puntos es la condición de trabajo y remuneración. Hace un tiempo, en algunas áreas del saber, se ha comenzado lentamente a instaurar en los contratos, pero la mayor parte del trabajo es a honorarios, considerando que está el factor latente de la maternidad. Pienso que eso induce a una especie de rechazo, pero de forma general, no solo en la ciencia, considerando también que los salarios son menores cuando en el sistema de salud debemos pagar más.

El otro punto es que hay poco liderazgo. En su mayoría, los puestos de alto rango o dirección están a la cabeza de un hombre. Sin embargo, al menos yo he notado un incremento considerable de mujeres que se han incorporado a las ciencias o que antes no lo hacían de manera pública, ya sea por verse opacadas o por la falta de apoyo. Espero que el número siga creciendo en ambos bandos y que juntos logremos ciencia de calidad.

Creo que debemos empoderarnos y exigir que se nos tome más en cuenta. Insisto, de lo que he podido observar, estamos en un número casi igual a nuestros pares. Pero, además de la falta de oportunidades, falta dar el paso a querer tener mayor protagonismo.

En algunas ocasiones, como cuando hay que levantar algo pesado y no hay alguien alrededor, y simplemente lo haces porque tienes que seguir avanzando en tus experimentos; o cuando ven que solucionaste algo, no creen que haya sido una, porque “eres mujer y las mujeres no hacen eso”. Creo que el Estado debe apoyar e incentivar a que no haya estereotipos de género, pero creo que también es parte de la misma educación que recibimos e impartimos desde la casa y los colegios.

Porque cuando se piensa en un científico, lo primero que se les viene en mente a los niños es que son hombres, pero somos muchas mujeres también. Por lo tanto, el mensaje general es: ¡puede ser lo que tú quieras ser!, porque en todas las áreas del conocimiento necesitamos gente para avanzar, sin importar género ni orientación sexual.

Encuentro genial que se estén tomando medidas, aunque sea de a poco; espero que se replique por supuesto. De acuerdo a mi experiencia personal, porque soy madre soltera, encuentro fantástico que se den facilidades con la crianza, ya sea porque mi hija tiene una actividad en que debe ir con su apoderado o porque se puede enfermar ocasionalmente.

Respetadas autoridades, nuestro país requiere de diversidad a la hora de buscar soluciones a los problemas de cada día, en los distintos puestos de trabajo. Tanto hombres como mujeres tenemos derecho a un trabajo digno. Y si hacemos el mismo trabajo, la posibilidad de tener el mismo sueldo; porque las recompensas deben ser iguales a un mismo resultado. Esperamos ser valoradas como personas, más que por nuestro género.

Puedo añadir que, en base a la experiencia que en este momento estoy viviendo en el INRA, de Francia, el número de científicos es muy parejo en cuanto al número de mujeres y hombres. Existe una buena convivencia y lugares de uso común en la investigación, muy distinto a lo que veo en Chile, donde, a pesar de haber lugares de uso común, son pocos y la comunicación es menor. Por lo mismo, me gustaría dar énfasis en mejorar el ambiente laboral; en compartir nuestras ideas por más descabelladas que parezcan, porque entre todos podemos hacer un mejor país.