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Gloria Montenegro, experta en Botánica y Ecología: “La equidad de género en la academia debe ser una prioridad a corto plazo”

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Soy Gloria Montenegro Rizzardini, vivo en la comuna de Colina, en la localidad de Chicureo, Región Metropolitana. Soy profesora titular e investigadora de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde he estado dedicada hace más de 45 años al estudio y enseñanza de Biología Vegetal, Botánica, Ecología y Fitoquímica; particularmente, a la conservación y bioprospección de plantas nativas. Entretanto, me he ocupado en el último tiempo a un área que me apasiona: el estudio de la miel y las abejas.

Gloria Montenegro.

Mi profesora jefe, en el Liceo de Niñas N°1 donde estudié, fue la Sra. Maggie Krarup, de Juan Gómez Millas, quien me marcó con su sabiduría y comprensión para atender los problemas de las adolescentes. Hoy, sin embargo, falta motivación en los colegios para que más mujeres crean que la carrera científica es posible para una mujer.

Nunca he tenido problemas en la UC para ejercer mi profesión, porque siempre supe que siendo mujer tenía que probar y validarme mucho más que los hombres. Esa resiliencia en mi vida me ayudó a llegar donde estoy ahora.

Crecí en un ambiente absolutamente patriarcal, y luego llegué a trabajar a un departamento académico donde era la única docente mujer. Me costó mucho probar que sí podía ser y hacer lo mismo que los hombres en ciencias.

Recién se está creando conciencia de que los derechos deben ser iguales para hombres y mujeres. En este sentido, veo con mucho interés poder ser un aporte al proceso de transformación que está logrando visibilizar injusticias de equidad e igualdad entre hombres y mujeres, que se han cometido en el pasado y se siguen cometiendo en el presente, y que en las últimas semanas ha llevado a dialogar para lograr la igualdad de género.

Como mujer en ciencias, creo que la equidad de género en la academia debe ser una prioridad a corto plazo, y estoy convencida de que estos movimientos deben servir para tomar medidas orientadas a corregir la desigualdad que afecta a las mujeres en muchos ámbitos del quehacer académico.

Simplemente el factor es cultural. La mujer en la casa, la mujer en la cocina, la mujer lavando la ropa… Y los hombres se acostumbraron a que no trabajara fuera de la casa. Pero, no es culpa de los hombres. Yo creo que nosotras hemos contribuido mucho a esa cultura machista, dejando de ser.

En mi opinión, el mayor protagonismo de la mujer solo llegará si somos capaces de competir con ellos en el trabajo, en la generación de nuevo conocimiento y en la formación de capital humano. No queremos que nos regalen nada, solo queremos tener las mismas oportunidades y la igualdad en los derechos legales y laborales.

El mejor trabajo hoy día lo está logrando la Asociación Red de Investigadoras, mujeres pioneras en la defensa y promoción de la equidad de género en la investigación en todos los ámbitos del conocimiento.

Quisiera manifestar que la discusión que se ha tenido ha sido muy valiosa, ya que nos ha permitido conocer (por cierto, con mucha preocupación) algunas arbitrariedades y situaciones de violencia que han ocurrido y que han quedado impunes a lo largo del tiempo. Por lo mismo, el Estado debe generar protocolos sobre igualdad y equidad de género y capacitar a la población, para que tanto hombres como mujeres lo lleven a cabo.

Se debe promover la contratación equitativa de mujeres y hombres en las actividades públicas y privadas; especialmente en la academia, donde los docentes son aún mayoritariamente hombres. Del mismo modo, el pago de honorarios o remuneraciones no debería ser diferente entre ambos sexos. Y, además, las mujeres deberían tener mayor posibilidad de acceso a cargos directivos.

No se debe permitir, por ningún motivo, la violencia sexual. Es más, debe ser castigada con cárcel, entendiéndose por violencia sexual “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones de comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independiente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito de acción, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”.

Se debe educar y capacitar a la sociedad a tener respeto por el trabajo de la mujer, y a protegerla ante situaciones que involucren algún tipo de violencia física o verbal. Crear conciencia de que hay un período de transformación intenso en que se está logrando visibilizar las agresiones y generar protocolos en las instituciones para que resguarden la integridad del ser humano.

Puede ver el extenso currículo (publicaciones destacadas y proyectos) de la investigadora Gloria Montenegro acá.