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Arrecifes Artificiales: una manera de “resetear” los fondos marinos e incentivar su productividad

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Lo que partió hace casi dos años como parte de un proyecto de fomento productivo, hoy se ha materializado a través de la instalación de Arrecifes Artificiales en Caleta Arauco, beneficiando directamente a una comunidad de pescadores artesanales.

Crédito: PREGA.

La iniciativa consiste en la instalación de Arrecifes Artificiales para aumentar la productividad del área de manejo del Sindicato de Trabajadores Independientes, Pescadores Artesanales de Caleta Arauco, a través de la instalación de cinco módulos de arrecifes, conformados en total por 95 bloques de hormigón. Cada uno de estos arrecifes ocupa una superficie de 24 metros cuadrados en una superficie total de media hectárea y una inversión de 20 millones de pesos.

“En el área de manejo, que es una zona en comodato que se entrega a los pescadores artesanales, hicimos una evaluación de los recursos existentes y los arrecifes se instalan en una zona donde justamente no están los recursos, de forma de no afectar las especies existentes”, explica el Dr. Renato Quiñones, director del Programa PREGA y gestor de esta iniciativa en Caleta Arauco.

Crédito: PREGA.

Los bloques de hormigón que conforman el arrecife se arman en el fondo marino igual que un lego, donde son amarrados por buzos. Entonces se llenan de especies marinas que se adhieren a sus paredes y los peces se meten ahí, renovando y enriqueciendo el ecosistema.

En caleta Arauco, estos arrecifes artificiales se instalarán en el denominado “fondo blando” compuesto principalmente por arena y fango. Uno de los grandes problemas es que las larvas de distintos recursos, que andan flotando en el mar, no tienen sustrato donde adherirse. Esto hace que estas zonas de fondos blandos presenten solo algunas especies como huepos, navajuelas y taquillas, pero no encontraremos ahí piures, locos o erizos, ya que no tienen naturalmente dónde adherirse.

Crédito: PREGA.

“Cuando uno instala estos arrecifes lo que ocurre es que todos estos organismos, estas larvas encuentran un lugar donde adherirse, y en la medida que van creciendo, se van transformando en un atractivo para peces. Entonces empieza a aumentar la productividad completa de ese ecosistema”, dice el académico del Departamento de Oceanografía, Dr. Quiñones.

El beneficiario y coejecutor del proyecto es el Sindicato de Trabajadores y Pescadores Independientes de Caleta Arauco, que es una caleta que está ubicada en plena ciudad de Arauco. Y el organismo técnico es el Programa de Estudios Ecosistémicos del Golfo de Arauco (PREGA) de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas. PREGA es la parte científica que le da el sustento a la instalación, diseño y seguimiento de los arrecifes artificiales. El financiamiento proviene de la empresa Arauco y el apoyo en la gestión y tramitación del proyecto está a cargo de la Federación de Pescadores Artesanales de la Región del Biobío, FEREPA Biobío.

Crédito: PREGA.

“Los beneficiarios directos son alrededor de 30 pescadores y sus familias, pero pensamos que este piloto va a tener un efecto amplificador en dos sentidos: por un lado, el desarrollo local de una caleta que actualmente necesita mucho apoyo, y que gracias a esta iniciativa, podrá enriquecer su sindicato y a la comunidad que vive a la caleta. Por otra parte, si esto resulta bien, será una experiencia piloto para otros sindicatos que tienen el mismo problema, con un área de manejo de fondos blandos y que gracias a iniciativas como ésta podrían incrementar su productividad”, asegura el Dr. Renato Quiñones.

Crédito: PREGA.

En junio de 2018 se materializó el primer hito del proyecto, a través del término de la construcción de todos los bloques y la puesta en marcha de la iniciativa. En julio se llevó a cabo la instalación de los bloques en el agua, completando un segundo hito del proyecto.

Antecedentes preliminares

El pionero en estudiar los arrecifes artificiales en la Universidad de Concepción, por más de una década, fue el académico del Departamento de Oceanografía y Director del Laboratorio de Bentos, Dr. Víctor Ariel Gallardo, quien participó activamente de la publicación de EULA el año 1993: “Gestión de los recursos hídricos de la cuenca del río Biobío y del área marina costera adyacente. Análisis territorial y propuesta de ordenamiento para la gestión integrada del desarrollo sustentable”, junto a los editores Francesco Faranda y Oscar Parra. En la serie Propuestas de Ordenamiento, vol. 7 de “Gestión de las zonas costera y oceánica del Biobío”, el Dr. Víctor Ariel Gallardo ya en ese entonces visualizaba la problemática existente y las oportunidades que ofrece un proyecto de estas características. “La alta productividad de las aguas y el exceso de alimento que se pierde en el fondo, que finalmente transforma los fondos en anóxicos, podría ser aprovechado mediante la instalación de arrecifes artificiales”. Finalmente la visionaria publicación de entonces presenta la transferencia de conocimientos y la exitosa experiencia de arrecifes artificiales en Italia y las ventajas comparativas de aplicar un modelo similar en las costas de la región del Biobío.

Arrecifes artificiales en Pisagua. Gentileza fotografía: Dr. V.A. Gallardo.

Como antecedentes preliminares realizados en nuestra zona, existe una experiencia de pescadores artesanales que se llevó a cabo en Lebu y que consistió en la instalación de siete arrecifes, pero que según el Dr. Gallardo nunca tuvieron un control o seguimiento posterior. Asimismo, hubo varios estudiantes de Biología Marina involucrados en proyectos fallidos y otros exitosos.

En el norte de Chile, ejemplos exitosos de arrecifes artificiales se instalaron en Pisagua, Región de Tarapacá y también en la Región de Coquimbo. Esta última experiencia fue compartida y aprendida por los pescadores e investigadores involucrados en Caleta Arauco, teniendo como referente al investigador y buzo, Natalio Godoy. Sin embargo, el proyecto local tiene su propia identidad. “En Caleta Arauco fueron los propios pescadores los encargados de confeccionar los bloques de hormigón y eso permite que la transferencia tecnológica sea instantánea e inmediata y que el pescador sienta que esto es de ellos. Existe una apropiación de la iniciativa y la Universidad de Concepción actúa como un catalizador, facilitando las gestiones y entregando conocimiento”, afirma el Dr. Quiñones.

Oportunidades únicas

Quizás no exista país en el mundo que tenga las condiciones oceanográficas que encontramos en nuestras costas –y para obtener todo tipo resultados- con un mar que si no es el más productivo, sin duda es uno de los más productivos del mundo. “El hecho de que nosotros tengamos tapices bacterianos en el fondo marino cerca de la costa, es porque sobra alimento y se pudre. Entonces las bacterias aprovechan el ácido sulfhídrico que se produce ahí”, explica el Dr. Víctor Ariel Gallardo. “Hay evidencia de que el mar de Chile no solo da alimento para la producción de pescado, sino que también la alta mar, la pesca que hay en altura, más allá de las 200 millas, está siendo alimentada por las aguas de nuestra costa. Entonces yo digo: ¡esto es grito y plata! La oportunidad: hacer un programa nacional de gran envergadura podría solucionar el problema de la producción y sobreexplotación de los mariscos y así tener también para exportar. Esto es lo que yo llamo realmente la “Maricultura”, porque lo demás es engorda de cholgas, de machas, salmones, y otros”.

Arrecifes artificiales en Pisagua. Gentileza fotografía: Dr. V.A. Gallardo.

Para el Dr. Gallardo, esto es la “Maricultura” porque se altera el fondo marino empobrecido para que se asienten ahí poblaciones naturales y autóctonas, sin necesidad de introducir especies exóticas, que conllevan una serie de problemas como parásitos, enfermedades, uso de antibióticos, además de la contaminación de materiales utilizados en el cultivo. Todos esos factores van alterando un ecosistema que naturalmente no está diseñado para eso.

A partir de la experiencia positiva de Nueva Aldea con Pimex –programa con más de 10 años de funcionamiento- la empresa Arauco, decide replicar la experiencia y abrir un nuevo programa voluntario de investigación que es el PREGA, albergado en la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción y que está enfocado en el Golfo de Arauco.

El programa agrupa a un equipo interdisciplinario de investigadores provenientes de las Universidades: de Concepción, Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Chile.

Dentro de sus proyectos en ejecución destacan temas como la hidrología del Río Carampangue, la biodiversidad de los humedales en la zona del Río Carampangue, corrientes marinas y circulación física del Golfo de Arauco.