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Anahí Gajardo Shulz: Acercando las matemáticas a la comunidad

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Ingeniera Civil Matemática de la Universidad de Chile, con un doctorado en modelación matemática de la misma universidad y co-titulada en Francia, actualmente es parte del Departamento de Ingeniería Matemática de la Universidad de Concepción, donde imparte clases desde hace aproximadamente 16 años, actividad que combina con el trabajo de investigación.  

Desde que era pequeña, siempre se le dieron bien las matemáticas “para mí nunca fue algo complicado, de hecho me iba pésimo en todos los ramos, menos en ese, porque era lo único que me parecía claro, ya que se podía deducir de lo que estábamos viendo. A diferencia de las otras materias en que se debían comparar varios textos para formar una opinión al respecto y además jugársela por lo que a uno le parecía  lo correcto”.

Anahí además de poseer habilidades en esta área, cuenta con una tradición familiar ligada a los números desde su abuela, Ingeniera también de la Universidad de Chile, su padre, y algunos de sus tíos, “no había obstáculos en ese sentido, siempre me motivaban y me indicaban que yo también podía seguir ese camino, más bien era como un deber porque la tradición muchas veces te obliga, aunque a mí me llamaba más la atención la física, pero me fui a ingeniería porque igual ahí tenía la opción de retrasar un poco la decisión final y ver si realmente me quedaba con eso ”.

De este modo cuando entró en la universidad, se le aclaró todo el panorama, “los profesores de matemáticas eran tan buenos y fascinantes que me enamoré de ese ambiente, además me di cuenta que las otras ciencias también tenían su lado incierto, las teorías había que someterlas a lo experimental, para comprobar su veracidad, y aún así siempre quedaba espacio para la incertidumbre y con las matemáticas no pasaba eso, además están en la base de todas las ciencias y como yo la pasaba bien con las matemáticas, finalmente decidí optar por ese camino”.

“En la Chile me costó mucho al principio, ya que tenía compañeros que eran 10 veces mejores que yo, entonces comenzaron los típicos cuestionamientos: él seguro tendrá éxito y yo no, o pensaba voy a guatear en el camino y cuando salga no tendré pega en ninguna parte. Pero mi director de tesis siempre me tuvo fe y me decía que iba a poder hacerlo. El profesor es el que te pone la verdadera vara, te dice la verdad, no eres el mejor de la clase, pero aún así eres muy buena, y esa motivación constante ayuda mucho, además de que al mismo tiempo te machacan porque tienes que corregir lo que hiciste mal para que aprendas a hacerlo y por ese apoyo estoy súper agradecida”.

A pesar de haber elegido una carrera mayoritariamente de hombres, Anahí nos comenta que para ella eso no fue tema, ya que desde la enseñanza media hay menos mujeres en el área matemática que en el humanista, además de eso tenía la experiencia de su abuela, quién había estado sola en un curso de puros hombres mientras realizaba sus estudios en la Universidad de Chile, había trabajado toda su vida con colegas del sexo opuesto y además dio a luz a 7 hombres.

“Ser mujer en un ambiente casi cien por ciento masculino no me dio miedo, y tampoco me sentí una persona sin voz, al contrario yo siempre fui tan tímida y en ese sentido pensaba que no tenía voz en ninguna parte, pero los docentes están todo el tiempo pendientes de ti y te cuidan, y eso a uno le ayuda a generar confianza”.

“Los problemas de género los enfrenté cuando salí de ese refugio estudiantil y enfrenté el mundo laboral, en esa selva tu eres uno más, es donde hay que comenzar la batalla para ganarse un espacio. Ahí es donde uno se da cuenta que le faltan herramientas, porque no te enseñaron a tratar con ese entorno laboral masculino, para defender tus ideas, para colaborar en investigaciones. La relación con los hombres antes de eso era de compartir, reír, jugar, estudiar, pero en esa etapa uno no aprende a lidiar con egos, cosa que ocurre en todas la áreas, además uno se encuentra con los típicos comentarios retrógrados y arraigados del machismo y una llega desprevenida, es un tanto chocante, pero con el tiempo uno va fortaleciéndose y además demostrando estar a la par con ellos y así uno se va ganando el espacio”.

Al salir de la universidad Anahí también comenzó a darse cuenta que la manera de comunicarse con el resto también se transforma en un desafío, ya que “uno está muy focalizado en los racionamientos y no está tan conectado con las emociones y distinguir además las ajenas, entonces nos toca aprender a ser empáticos, a transformar nuestro lenguaje al del común de las personas”.

Y eso es lo que actualmente tiene bien motivada a la docente, en acercar todo este conocimiento fáctico a la comunidad y en un lenguaje que ellos puedan identificar y que además les llamen la atención, por lo mismo se ha involucrado cada vez más con las Ferias de Matemáticas que se hacen a lo largo del país. “Este año se realizará acá en la Región el Festival de Matemáticas los días 11 de abril (en el Polideportivo de Los Ángeles) y 12 de abril (en el Gimnasio B Casa del Deporte UdeC), enmarcada en las actividades de celebración del centenario de la Universidad de Concepción”.

“Lo que hacemos en este tipo de actividades es crear un objeto que sea didáctico,  que uno lo va a usar para que la persona juegue, dibuje, se haga preguntas, resuelva el problema, pero de manera entretenida. Los participantes van a enfrentarse al objeto matemático, con el cuerpo, con la vista, con la audición, ya que se generarán conversaciones que se adecuan al tipo de público. Esa experiencia multi sensorial entre un sujeto y el objeto con contenido matemático es lo que me interesa, porque puede ser educativo, ayudándole a interiorizar ciertos conceptos que pueden ayudar a comprender el contenido y por sobre todo enseñar a relacionarse con las matemáticas desde la mirada de otras disciplinas, como el arte, el diseño, entre otras”.

Finalmente esta es una actividad donde grandes y chicos pueden re encontrarse y encantarse con las Matemáticas, “Para mí además es una oportunidad de compartir con la población lo que soy, porque igual esta área de estudio a veces es una actividad un poco egoísta, porque uno trabaja solo, publica en revistas internacionales que leen los propios pares, en inglés, en un lenguaje críptico, entonces la comunidad ¿cómo se beneficia con que yo exista?, además de contribuir en la formación de estudiantes”.

“Lo que me interesa entonces, es abrir las puertas del conocimiento al transeúnte del paseo peatonal y que me conozcan,  que vean que no soy un bicho raro, que los números y los problemas matemáticos son para todos y que comprendan que las cosas que yo hago son tan humanas, como las que ellos hacen en su rutina diaria y al interactuar así, yo también aprendo sobre la visión que ellos tienen y así humanizo lo que estoy viviendo, lo que estoy pensando y lo comparto”.

Revisa el artículo completo de la sección CIENCIA A LA VUELTA DE LA ESQUINA, sobre el primer Teselado de Penrose de Chile.